
Aldo Gutiérrez Chávez profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas (FACIATEC) de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) forma parte de Habilidad Física 100: México, una experiencia que le permite reencontrarse con la faceta deportiva que nunca dejó por completo.
Antes de convertirse en Doctor en Ciencias, investigador nacional y docente universitario, Gutiérrez Chávez construyó una trayectoria como luchador de estilo grecorromano. Fue campeón universitario y campeón nacional de Primera Fuerza, resultados que le permitieron integrar la Selección Nacional de México y representar al país en competencias internacionales.
Entre ellas se encuentran el Campeonato Panamericano Senior de Lucha y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, donde se convirtió en el primer luchador chihuahuense de la UACH en alcanzar la Selección Nacional de Primera Fuerza y competir en una justa de este nivel. También participó en campamentos internacionales en Cuba y recibió en dos ocasiones el Premio Teporaca.
Su carrera deportiva avanzó de manera paralela a su formación académica. Es Ingeniero Horticultor por la UACH, cuenta con una Maestría en Ciencias de la Productividad Frutícola y un Doctorado en Ciencias Hortofrutícolas. Durante sus estudios de posgrado tuvo que combinar entrenamientos y competencias con experimentos, trabajo de laboratorio, análisis de datos y escritura científica.
Hubo etapas en las que las investigaciones le exigían realizar mediciones durante largas jornadas, incluso de madrugada, para después continuar con sus responsabilidades académicas y deportivas. Con el paso de los años, decidió concentrar una mayor parte de sus esfuerzos en la ciencia y la formación profesional, aunque la lucha permaneció como parte de su vida.
Actualmente es profesor e investigador de FACIATEC y coordinador de la carrera de Ingeniero Horticultor, donde participa en la formación de estudiantes y desarrolla proyectos relacionados con horticultura, microbiología aplicada, microorganismos benéficos, hidroponía, bioestimulantes, fisiología vegetal y producción sostenible de alimentos.
Su trabajo científico también le permitió ingresar en 2025 al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), Nivel I, reconocimiento que mantiene durante 2026. A esto se suman publicaciones científicas, dirección de tesis y el desarrollo de dos modelos de utilidad relacionados con tecnología aplicada al sector agrícola.
Aunque dejó atrás la competencia de alto rendimiento, nunca abandonó el entrenamiento. La lucha continuó como base de su preparación y posteriormente incorporó disciplinas como el jiu-jitsu, además de carrera, fuerza y acondicionamiento funcional.
Esa preparación fue la que años después lo llevó a aceptar el reto de Habilidad Física 100: México. La invitación representó también una oportunidad para responder una pregunta que permaneció durante mucho tiempo en su vida: qué habría ocurrido si se hubiera dedicado por completo al deporte.
Ahora, las capacidades que desarrolló como atleta —disciplina, resistencia, adaptación y fortaleza mental— se combinan con la preparación física que ha mantenido a lo largo de los años para enfrentar pruebas diferentes a las de su disciplina de origen.
En este nuevo capítulo, Gutiérrez Chávez también lleva consigo el respaldo de la Universidad Autónoma de Chihuahua y de la FACIATEC, institución en la que se formó profesionalmente y donde actualmente tiene la responsabilidad de preparar a nuevas generaciones. La Universidad le brindó las facilidades y el permiso necesarios para atender la invitación y participar en el programa.
Más allá de los reconocimientos deportivos y académicos, el investigador universitario señala a su familia como uno de los pilares de su trayectoria. Como esposo y padre, encuentra ahora en el deporte una manera de transmitir mediante el ejemplo valores como la disciplina, la constancia, la preparación y el esfuerzo.
Su participación en Habilidad Física 100: México reúne así dos caminos que durante años avanzaron de manera paralela: la ciencia y el deporte. Hoy, el investigador que dedicó buena parte de su vida a estudiar, enseñar y generar conocimiento vuelve a ponerse a prueba como atleta.
Porque, aunque la competencia oficial haya quedado atrás, hay una parte de su identidad que permanece: una vez que se es luchador, esa condición acompaña toda l



