
Tras superar un diagnóstico de meduloblastoma a los 14 años y enfrentar un proceso de cerca de 4 años entre hospitales y tratamientos, Estrella Joselin Vargas Delgado, estudiante del Colegio de Bachilleres del Estado de Chihuahua (Cobach), convirtió su vivencia en una red de acompañamiento para pacientes oncológicos y personas con enfermedades crónicas.
Lo que recuerda como una etapa difícil y dolorosa, vivida de la mano de sus padres y su hermana, motivó a la joven de 19 años, alumna del Sistema de Enseñanza Abierta, a enfocar sus esfuerzos en ayudar a quienes atraviesan circunstancias similares, especialmente a la niñez.
De esta convicción surgió en agosto de 2023 la iniciativa “Brilla mi Estrella”, la cual se encuentra en proceso de constituirse formalmente como fundación para ampliar su impacto social.
Actualmente en remisión y bajo revisiones médicas periódicas, la estudiante encabeza diversos proyectos de beneficio comunitario. Entre ellos destaca Rapunzel, dedicado a la recolección de cabello para la elaboración y entrega de más de 35 pelucas oncológicas enviadas a distintos puntos de México y Estados Unidos.
Asimismo, opera “Dispensario en Red”, esquema mediante el cual se han otorgado más de 500 tratamientos a pacientes que los necesitan.
A estas acciones se suma “Gotitas de Pura Vida”, un programa que vincula a quienes requieren transfusiones con donadores voluntarios en Chihuahua, Torreón, Durango, Parral, Delicias y Camargo, para evitar la interrupción de tratamientos.
La labor de la agrupación se complementa con la entrega de prótesis de mama, sillas especiales, muletas y pañales, así como con la campaña navideña “Abrazos de Puro Peluche”, destinada a llevar alegría a niñas y niños hospitalizados o en tratamiento domiciliario.
El crecimiento de esta causa se sostiene gracias a actividades de recaudación, donaciones y la suma de benefactores conocidos como padrinos.
El esquema flexible del Sistema de Enseñanza Abierta del Cobach ha permitido a Estrella continuar con su formación académica, mientras al mismo tiempo consolida este proyecto de solidaridad.
“El cáncer no es el final, es una historia que aún podemos cambiar”, expresó la joven, quien demuestra cómo la resiliencia estudiantil puede traducirse en bienestar para la comunidad.



