El pasado 17 de abril en la ciudad de Chihuahua, se llevaron a cabo las Mesas de Diálogo “Voces y Derechos: Diálogos con los Pueblos y Comunidades Indígenas”, con sede en el Tribunal Estatal Electoral que reunió a autoridades, especialistas y, sobre todo, a integrantes de pueblos originarios, con el objetivo de escuchar y reflexionar sobre temas de interes relacionados con estos últimos.
En este contexto, participaron como ponentes Liliana Reyes Miranda, directora del Centro de Personas Traductoras e Intérpretes del Poder Judicial del Estado de Chihuahua; Jorge Carrera Robles, director del Centro INAH Chihuahua; y Horacio Almanza Alcalde, investigador de esta misma institución, quienes aportaron distintas perspectivas sobre los retos y avances en el reconocimiento de los derechos indígenas.
A lo largo de las mesas, se evidenció que uno de los principales desafíos sigue siendo el acceso a la justicia. La diversidad lingüística, la falta de intérpretes en momentos clave y el uso de un lenguaje jurídico poco accesible, continúan generando barreras que afectan directamente a las comunidades indígenas en sus procesos.
Sin embargo, el diálogo también abrió espacio a reflexiones profundas. Desde las propias voces de las comunidades se cuestionó una realidad persistente: durante años, los pueblos indígenas han sido vistos desde una perspectiva limitada, muchas veces reducidos a una representación simbólica, sin una participación real en la toma de decisiones.
Asimismo, abordaron problemáticas relacionadas con la educación y la identidad. Jóvenes indígenas compartieron cómo el sistema educativo no siempre responde a sus contextos culturales, lo que puede derivar en pérdida de identidad y sensaciones de no pertenecer plenamente ni a sus comunidades rurales ni a los entornos urbanos.
Otro tema relevante fue la migración hacia las ciudades, frecuentemente motivada por la falta de oportunidades en los lugares de origen, lo que implica nuevos retos en términos de empleo, integración social y preservación cultural en el contexto urbano.
A pesar de estos desafíos, el evento fue testigo de un panorama de resistencia. Las comunidades indígenas no solo compartieron sus puntos de vista, sino que exigieron ser integradas y escuchadas para formar parte activa de las decisiones que les afectan. Su mensaje fue claro: el diálogo debe traducirse en acciones concretas.
Desde el Instituto Nacional de Antropología e Historia, reconoce que estos espacios no pueden ser aislados. Abrir el diálogo es apenas el inicio de un procesos más amplios que implica escuchar, comprender y actuar. Solo a través del respeto, la inclusión y el reconocimiento pleno de la diversidad cultural, será posible avanzar hacia una sociedad más justa, donde los pueblos indígenas sean protagonistas de su propio presente y futuro.



