Carlos Villalobos, ingeniero aeronáutico egresado de la Universidad Politécnica de Chihuahua (UPCH) y actual estudiante de la Maestría en Automatización de Procesos Industriales, ha sido postulado al prestigioso Premio Taiichi Ohno en la categoría Jidoka.
El reconocimiento, otorgado por la asociación Asemeja, premia a los proyectos que implementan sistemas de “automatización con toque humano”, un concepto clave de la filosofía Toyota.
Este proyecto de tesis de posgrado no solo representa un logro personal para Villalobos, sino también un orgullo para la UPCH, la empresa Safran y el estado de Chihuahua, al posicionar el talento local en la vanguardia de la manufactura avanzada.
A sus 37 años, y tras una sólida trayectoria de 13 años en la empresa de talla mundial Safran, donde fue contratado inmediatamente al concluir sus prácticas profesionales, Carlos fue ascendido recientemente a director de Mejora Continua.
Su carrera en la firma aeroespacial ha sido un reflejo de crecimiento constante: inició como ingeniero de Manufactura, se desempeñó como ingeniero de Proyectos, y posteriormente como especialista en Certificaciones, donde obtuvo el rango de Black Belt en metodologías de optimización.
Esta nueva posición directiva le ha permitido colaborar en proyectos internacionales en Francia, Estados Unidos y México, y actualmente se prepara para una próxima estancia estratégica en una planta de producción en Alemania.
El profesionista chihuahuense se ha distinguido por una disciplina académica ininterrumpida. Además de su ingeniería y su actual maestría, Carlos obtuvo su licencia de piloto privado en México, convalidándola posteriormente en los Estados Unidos.
Para él, las herramientas clave del éxito en la industria actual son el dominio del inglés, las certificaciones metodológicas y la adaptabilidad geográfica.
“Las necesidades y las vacantes se abren, y tú debes estar listo para ellas. El desarrollo laboral no depende del gobierno, de las empresas o de los jefes, sino de la capacidad y preparación de cada persona para ocupar puestos de alto nivel”, afirmó Villalobos.
Para el directivo, regresar a la UPCH como estudiante de posgrado ha sido una experiencia sumamente enriquecedora que ha reavivado su pasión por la innovación.
“Me gustó volver a los libros, estudiar y despertar nuevamente el interés por aprender cosas nuevas desde la universidad. Disfruto estar aprendiendo; no sé estar sin un plan de nuevo aprendizaje”, expresó.
Con la mirada puesta en el futuro, Carlos ya planea su siguiente paso tras concluir la maestría: dominar el idioma francés, un proyecto que emprende en conjunto con su esposa para hacer frente a los nuevos retos globales que su rol ejecutivo en Safran le demanda.



