Hace siete años fue asesinado Julián Carrillo Martínez, defensor rarámuri del territorio de Coloradas de la Virgen, municipio de Guadalupe y Calvo. Su voz incomodó a quienes lucran con el bosque, la tierra y la vida; su compromiso con la defensa ambiental y los derechos de su comunidad lo convirtió en un referente de resistencia para los pueblos indígenas de la Sierra Tarahumara y de todo México.
Julián fue autoridad tradicional y guardián del bosque. Denunció ante las autoridades las concesiones forestales ilegales, la tala desmedida y el despojo territorial que amenazan la supervivencia del pueblo rarámuri. Por su labor, él y su familia recibieron múltiples amenazas. Pese a contar con medidas de protección del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, Julián fue asesinado el 24 de octubre de 2018, tras años de hostigamiento y violencia que también costaron la vida de varios de sus familiares.
A siete años de su asesinato, la impunidad y el desplazamiento forzado continúan.
Su esposa, hijos, nietos y nietas —que tuvieron que huir de su comunidad para salvar la vida— siguen sin poder regresar. No cuentan con garantías de seguridad, ni con una reparación integral por los daños sufridos. Viven lejos del territorio que Julián defendió, sin acceso pleno a sus derechos y con el peso de una justicia que no llega.
Mientras tanto, en Coloradas de la Virgen el bosque continúa talándose con, las viviendas y tierras de cultivo de han sido usurpadas, y el Estado mexicano no ha garantizado condiciones de seguridad ni de retorno digno para la comunidad desplazada. La violencia les arrebató todo, y nada ha sido reparado.
El caso de Julián simboliza el abandono institucional, en México y Latinoamérica, hacia las personas defensoras de los derechos ambientales y de los pueblos indígenas. La falta de justicia y protección perpetúa el riesgo para quienes continúan la defensa del territorio.
A siete años, exigimos al Estado mexicano:
Garantizar el acceso a la reparación integral para la familia de Julián Carrillo Martínez.
Garantizar el acceso a la reparación integral para la comunidad indígena Coloradas de la Virgen
Adoptar medidas efectivas para proteger a las comunidades rarámuri de Coloradas de la Virgen frente a la violencia, el despojo y la tala ilegal.
Reconocer y proteger el trabajo de las personas defensoras del territorio en la Sierra Tarahumara.
La memoria de Julián Carrillo sigue viva en el bosque que defendió, en la palabra que sembró entre su pueblo y en la esperanza de justicia que, siete años después, aún exige ser escuchada.



